
Es en este contexto de simplicidad narrativa que se nos desafía a reconocer y comprender. Para empezar la cosa perdida no tiene ningún aspecto normal, tiene monstruosos tentáculos, no es ni un animal ni una máquina y no parece tener función u origen. Enigmática, sin objetivo y separada de todo lo que la rodea, fuera de lugar en un sentido mucho más profundo que estar solo “perdida”.
|