La cosa perdida

84-933980-5-5

Shaun Tan

La cosa perdida

Abril 2005 / Rústica / 23 x 31 / 32 páginas / 9,95 €

Sinopsis

Un día, mientras pasea por la playa en busca de tapones de botellas para su colección, un joven se encuentra con una criatura extraña, de aire triste, desamparada y solitaria, la cosa perdida. Mientras espera en vano que alguien venga a recogerla se establece una relación intima entre ellos. En la playa nadie sabe nada sobre la criatura, ni siquiera la han notado. Entonces decide llevarla a su casa donde la cosa perdida pasa desapercibida para sus padres, tan atentos a las noticias oficiales de desgracias ajenas que, sin embargo, cuando finalmente la notan gracias a las observaciones del joven, la menosprecian, la excluyen y se desentienden. El joven no sabe que hacer hasta que encuentra en el periódico un anuncio del Departamento Federal de Objetos Inútiles. Una vez llegados al dfoi la cosa hace un ruidito de infelicidad, mientras él busca un bolígrafo con el que rellenar los interminables modelos burocráticos, un empleado de la limpieza le aconseja que si en algo aprecia a la cosa perdida no la deje allí y le entrega una tarjeta con un símbolo esperanzador. Después de haber dado muchas vueltas por la cuidad consigue encontrar la dirección de la tarjeta en un escondido y oscuro portal de una callejuela anónima. Detrás de la puerta descubre un inventario de extraños e inusuales objetos perdidos.

La cosa perdida

La cosa perdida

El Cultural

La distopía es la imagen contrapuesta de la utopía. Mientras que el mundo utópico es representado como un orden racional y armónico, ubicado “afuera” y donde la realización del hombre es el ideal conseguido, la sociedad distópica es el resultado indeseable del progreso tecno-científico, la alienación y la consolidación de regímenes totalitarios. Este álbum juega con los motivos de la ficción distópica. Pero, a diferencia de lo habitual, la historia narrada es de una sincera y conmovedora ternura.

El australiano Shaun Tan ofrece un libro fascinante, cuidado hasta el detalle, en el que todo elemento tiene un sentido. Cada página es una hoja amarillenta con gráficos de maquinas o tablas, en la que se introduce el texto como un recorte escrito a máquina y donde las ilustraciones entremezclan la imagen hiperrealista con la representación caricaturesca de los personajes.

Así, la atmósfera futurista creada da muestra de la originalidad frente a la uniformidad, ofrece esperanzas en el entorno sombrío y gris.

Gustavo Puerta Leisse

La cosa perdida

Asociación ALIN
Amigos del Libro Infantil y Juvenil
Los diez principales

Se trata de una creativa, intimista y simbólica propuesta, que partiendo de una presentación, cercana al cómic en cuanto a su formato de imagen e ilustración, nos acerca, en gran medida, al surrealismo conceptual; todo ello, guiados por unas sorprendentes imágenes oníricas, representadas por magníficas ilustraciones ricas en detalles y matices, envueltas en óleo y acrílico.

Obra de múltiples lecturas y perspectivas, o sea, caleidoscópica; que en principio, nos cuenta como un joven encuentra un extraño objeto abandonado y, no obstante, persevera hasta encontrar el lugar más adecuado para ubicarlo; pero, si profundizamos un poco más, quizá descubramos que la reflexión sería cuestionarnos si acaso no estamos demasiado absortos en nuestras propias vidas, impidiéndonos nuestra actitud percibir lo que nos circunscribe en nuestra más inmediata realidad. Filosófica reflexión envuelta en un cambiante juego tipográfico de sumo interés.

La cosa perdida

Guía de lectura- Diputación de Almería

Estamos ante un libro intimista, simbólico cercano al comic en su formato de imagen e ilustración.

Estamos ante un libro intimista, simbólico cercano al comic en su formato de imagen e ilustración. A nivel gráfico resulta de un gran surrealismo, con
unas ilustraciones ricas en detalles pintadas con óleo y acrílico la obra ofrece varias lecturas, la que leemos a simple vista nos cuenta que un joven
encuentra un extraño objeto abandonado y que persevera hasta encontrar el lugar más adecuado para ese objeto. Otra lectura más compleja sería preguntarnos si no estamos demasiado absortos en nosotros mismos y somos incapaces de ver lo que tenemos ante nuestros ojos, de percibir lo que
sucede en la realidad más cotidiana.

La cosa perdida

Rincón Literario

Álbumes para jóvenes y adultos

En estas páginas vengo defendiendo el álbum ilustrado como libro completo para todas las edades. En el caso de los libros que presentamos hoy más que nunca, es más, si me apuran serían libros a los que se llegaría mejor con unos años ya cumplidos. Esto es: libros para jóvenes y adultos. El que sean principalmente libros apoyados en sus ilustraciones, de pocas páginas y tamaño algo más que un folio, no desmerecen, como después veremos, para las inquietudes lectoras de quienes tengan mucho leído y vivido.

Son los dos últimos libros publicados por Barbara Fiore Editora que, recordamos, tiene su sede en Jerez de la Frontera y, además, ambos libros han sido impresos en la Provincia. Ambos tienen la firma de Shaun Tan, escritor y dibujante de poco más de 30 años, australiano, y que su afición por la lectura de la ciencia ficción le llevó a unos inicios de ilustraciones fantásticas. Estas ilustraciones han ido tomando forma y calidad de tal manera que libro que publica (bien escrito por él mismo o por otro autor), premio que recibe o, mejor dicho, premios.

También el hecho de tener el gran formato, no tener la capa dura, y encajar todas las ilustraciones en recuadros les da a ambas publicaciones un aire de cómic que, no obstante, no lo son ya que la participación de los fondos de las páginas, los tamaños de los recuadros y su distribución en las páginas, y la ausencia de bocadillos hacen que difieran de esa otra forma de narración gráfica. Sin embargo sería unos libros igualmente admirados por los amantes del noveno arte.

En El árbol rojo, Shaun Tan nos hace recorrer un día en la vida de una chica que lo inicia “vacío de esperanzas”. As¡ nos irá ofreciendo todo lo que ello conlleva: oscuridad. incomprensión, falta de lógica, de comunicación, ver cómo pasa ante si lo bello como inasequible, incluso perderse de uno mismo… pero al final había un motivo para todo, un respiro, una ilusión, un árbol rojo tal y como “lo imaginaste”.

La situación del personaje es tan dolorosa que hace creíbles las metáforas plásticas para representar su abatimiento. Son especialmente impresionantes el zoom de alejamiento del caracol y la espiral para representar la desesperanza, y el caos de grandes buques que rodean la pequeña barca en la que sitúa a la chica para representar esos momentos en los que todos los problemas llegan de golpe.

La cosa perdida tiene, en principio, menos pretensiones respecto a qué contar pero mucho más en cómo contarlo. Aquí se muestran las influencias a las que el autor alude cuando habla de sus favoritos: personajes irreales de El Bosco se mueven por espacios que parecen concebidos por Edward Tufte. La difícil tarea del chico para llevar a ”la cosa perdida” que se ha encontrado hasta un lugar con sentido, van a dejar también que el autor eche mano de alguna pintura de Hopper sobre la que montar su escena. No en balde hay mucho de soledad tanto en los cuadros de uno como en el personaje y la tarea del otro.

Un trabajo de edición concienzudo y arduo (para repetir toda la atmósfera original pero esta vez en castellano) que se ve compensado con la calidad final lograda.

Pepe García Oliva